ESTADO POLICIAL Y POLICÍA PREDICTIVA
El análisis contemporáneo de los sistemas de seguridad y vigilancia permite observar que los Estados pueden incorporar, en distintos grados, prácticas asociadas al control policial ampliado. Estas prácticas no se manifiestan de forma uniforme: existen modelos más explícitos y centralizados, así como otros más fragmentarios y menos visibles, dependiendo del contexto político, jurídico e institucional de cada país.
En algunos Estados con sistemas de control altamente desarrollados frecuentemente citados en informes internacionales sobre vigilancia y derechos humanos , como China, el uso extensivo de tecnologías de monitoreo, control social y restricción de libertades fundamentales se implementa de manera abierta y normativizada. En estos contextos, la vigilancia estatal forma parte explícita de la arquitectura de gobernanza.
En otros países, como Chile y diversas democracias contemporáneas, este tipo de prácticas no se presenta de manera total ni formalmente declarada. Sin embargo, pueden manifestarse de forma parcial, indirecta o encubierta, a través de programas de seguridad, cooperación público-privada, uso de tecnologías de vigilancia avanzada o marcos normativos ambiguos, lo que dificulta su escrutinio público y control democrático.
Dentro de este contexto, el concepto de policía predictiva emerge como una de las iniciativas más preocupantes desde la perspectiva de los derechos fundamentales. La combinación entre capacidades tecnológicas crecientes, opacidad institucional y modelos de seguridad orientados a la anticipación del delito puede generar escenarios de riesgo, especialmente cuando la población no es informada ni participa en el debate sobre el alcance real de estas políticas.
Desde la mirada de la Fundación LIBERTECH, resulta fundamental comprender no solo cómo se investigan y sancionan los delitos, sino también cómo se originan, se legitiman y se perpetúan prácticas abusivas, particularmente en entornos donde la corrupción, la falta de controles efectivos y la ausencia de rendición de cuentas facilitan la normalización de vulneraciones, incluidos los delitos tecnológicos. Cuando estas dinámicas operan de manera sistemática y reiterada, se configura un ciclo estructural que impacta negativamente a la población civil y erosiona los principios básicos del Estado de Derecho.
ESTADO POLICIAL :
POLICÍA PREDICTIVA EN CHILE
“El Mercurio” publicado el 28 de Diciembre 2022

ALGORITMOS PREDICTIVOS ERRÓNEOS
Diversos análisis críticos sobre el uso de algoritmos de predicción del delito han advertido que la supuesta eficacia de estos sistemas puede verse distorsionada por dinámicas de retroalimentación institucional. En particular, se ha señalado que la inclusión de personas en listas de vigilancia —como bases de datos de seguridad o watchlists— puede derivar en intervenciones desproporcionadas, incluso en ausencia de conducta delictiva comprobada.
Desde esta perspectiva, algunos modelos de policía predictiva operan bajo una lógica que busca confirmar sus propias hipótesis: la persona clasificada como “riesgo” es sometida a una vigilancia intensiva y a presiones constantes, y cualquier reacción posterior es interpretada como validación del pronóstico algorítmico. Este fenómeno ha sido descrito en la literatura como una profecía autocumplida, donde la intervención misma contribuye a generar el resultado que luego se presenta como evidencia de acierto predictivo.
Esta lógica se inscribe en la controvertida teoría del pre-crime, según la cual sería posible anticipar comportamientos criminales futuros a partir de datos estadísticos y modelos algorítmicos. Numerosos expertos han cuestionado este enfoque, advirtiendo que puede conducir a la criminalización preventiva de personas que no han cometido delito alguno, erosionando principios básicos como la presunción de inocencia y el debido proceso.
La denominada actuación policial predictiva se basa en el uso de macrodatos y sistemas automatizados para identificar supuestos riesgos futuros. Sin embargo, cuando estos sistemas carecen de controles estrictos, supervisión judicial efectiva y mecanismos de rendición de cuentas, existe el riesgo de que la vigilancia intensificada y el hostigamiento encubierto sean justificados retrospectivamente como “confirmación” del modelo, en lugar de ser reconocidos como factores que inducen o exacerban la conducta observada.
Desde la mirada de la Fundación LIBERTECH, estas prácticas plantean serios desafíos éticos, jurídicos y democráticos, y refuerzan la necesidad de someter cualquier uso de algoritmos predictivos en seguridad pública a estándares elevados de transparencia, legalidad, proporcionalidad y protección de derechos fundamentales.
Fuente : epic.org
Estas prácticas presentan características compatibles con formas graves de violencia estructural y coerción sistemática.
La denominada policía predictiva y el uso de algoritmos de predicción del delito han implicado, en múltiples países, una inversión sostenida de recursos públicos en sistemas cuya eficacia real continúa siendo objeto de cuestionamiento académico, judicial y social. Diversos estudios han advertido que estas herramientas no solo presentan limitaciones significativas para anticipar conductas delictivas, sino que además tienden a reproducir sesgos estructurales, generando procesos de segmentación, estigmatización y presión indebida sobre personas que no han cometido delito alguno.
La inclusión de individuos en listas o categorías de riesgo algorítmico puede derivar en prácticas de vigilancia intensiva que, en ciertos contextos, han sido denunciadas como incompatibles con los principios de legalidad, proporcionalidad y control judicial. En particular, organizaciones de derechos civiles han advertido sobre la posible participación de agentes estatales —en servicio activo o en retiro— y de actores privados en esquemas de seguimiento, hostigamiento o intervención encubierta que carecerían de supervisión adecuada y de garantías procesales suficientes.
Asimismo, se ha señalado la externalización de funciones de seguridad hacia empresas privadas que ofrecen servicios de análisis conductual, monitoreo tecnológico o gestión de riesgos, lo que plantea serios interrogantes éticos y jurídicos cuando dichas prácticas afectan derechos fundamentales, como la presunción de inocencia, la privacidad, la integridad psíquica y la dignidad humana.
En este marco, la Fundación LIBERTECH advierte sobre el uso expansivo y poco transparente de tecnologías de vigilancia avanzada —incluidas aquellas que se presentan bajo doctrinas de seguridad nacional o control de amenazas— sin un debate democrático suficiente ni mecanismos efectivos de rendición de cuentas. La construcción de narrativas que clasifican a personas como “riesgos” o “amenazas” sin base judicial comprobada puede abrir la puerta a prácticas de control desproporcionadas, incompatibles con un Estado de Derecho y con los estándares internacionales de derechos humanos.
ARTICULO DEL DIARIO FINANCIERO (RNM) (Remote Neural Monitoring)

Diversos análisis críticos y denuncias formuladas por organizaciones de la sociedad civil advierten que, en torno a determinadas prácticas de vigilancia avanzada y control predictivo, podrían confluir intereses económicos, tecnológicos y estratégicos de distinta naturaleza. Entre los ámbitos que suelen mencionarse en este debate se encuentran:
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El estudio y aplicación de técnicas de condicionamiento psicológico y conductual.
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La evaluación de respuestas humanas frente a sistemas de control de multitudes, como el Active Denial System (ADS), ampliamente documentado en el ámbito militar.
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El desarrollo, prueba y eventual comercialización de armas de energía dirigida (Direct Energy Weapons – DEW), un sector del mercado de defensa cuyo crecimiento ha sido reportado por la industria especializada.
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La investigación y testeo de nanotecnologías, tanto en contextos civiles como militares.
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Experimentos asociados a la industria farmacéutica y neurocientífica, particularmente en lo relativo a comportamiento, percepción y respuesta neurológica.
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El estudio de procesos de inducción, influencia o modulación cognitiva, hoy objeto de creciente atención ética y regulatoria.
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El análisis de la presión psicológica y conductual como variable de validación de modelos predictivos.
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El uso de doctrinas de guerra cognitiva (Cognitive Warfare), reconocidas oficialmente en documentos estratégicos de defensa a nivel internacional.
Desde la perspectiva de la Fundación LIBERTECH, la ausencia de marcos regulatorios robustos, de transparencia institucional y de control democrático efectivo sobre estas prácticas genera el riesgo de que la población civil sea expuesta a procesos de experimentación o intervención sin consentimiento informado, vulnerando principios fundamentales del derecho internacional de los derechos humanos y de la bioética.
Asimismo, distintas denuncias públicas han planteado la posible existencia de redes organizadas que operarían en zonas grises entre lo público y lo privado, involucrando a personas con vínculos actuales o pasados con instituciones de seguridad.
La Fundación LIBERTECH sostiene que cualquier indicio de este tipo debe ser abordado mediante investigación independiente, control judicial estricto y rendición de cuentas, reafirmando que ninguna doctrina de seguridad, innovación tecnológica o interés económico puede situarse por encima de la dignidad humana y del Estado de Derecho.



